Es sábado, son las 23:30 de la noche, tengo varios post pendientes, entre ellos la crónica del Congreso con la que llevo casi toda la semana y que espero poder terminar pronto; pero aún así hoy antes de acostarme tenía que sentarme un ratito a escribir…

Hemos pasado la tarde en el Parque de Atracciones, y al volver a casa lo he hecho con la misma sensación que me invade últimamente siempre que estoy en un sitio donde hay muchos niños: por un lado felicidad por supuesto, por ver a otras familias y a otros niños disfrutar juntos y sobre todo por poder compartir esos momentos tan especiales con mi hijo y mi marido, pero por otro siempre termino volviendo con una mezcla de mal genio y rabia.

 

¿Por qué damos por hecho que el respeto por los demás y la educación es un valor que se transmite sí o sí y hay gente que pasa de eso completamente? ¿Por qué siempre termino encontrándome algún niño que falta el respeto a mi hijo cuyo padre permanece impasible como si la cosa no fuera con él? ¿Por qué a veces los propios padres incitan a los hijos a portarse de forma irrespetuosa con otros niños?

Vendemos educación y respeto pero sólo para nuestros hijos, cuando se trata de los demás la cosa ya cambia mucho. Es cierto que por suerte el 90% de las personas no son así, pero es triste, muy triste, que siempre que voy a este tipo de sitios (parques grandes, aquapark, parque de atracciones…) en los que nos juntamos muchas familias, termino topándome con alguna situación como esta.

 

 

Hoy, por ejemplo, hemos vivido dos situaciones iguales pero muy diferentes, en una fila unas niñas han empujado a mi hijo y se han colado; en la primera de las situaciones una de sus madres les ha dicho que eso no se hacía, que pidieran perdón y que tenían que volver atrás, yo he dicho que no pasaba nada, que no se preocupara, que eran niños y que todos tenían muchas ganas de subir a la atracción. ninguno hemos dado más importancia al tema.

En cambio en la segunda, otra las madres estaba al lado y no han dicho nada, ni en ese momento, ni en el momento en el que mi hijo les ha dicho que estaba él primero y las niñas se han puesto a hacerle la burla y a decirle que estaban ellas primero y que era un mentiroso. Nosotros hemos terminado diciéndoles que sí, que Álvaro tenía razón, pues estaba primero, y no mentía; y posteriormente nos hemos dirigido a él para explicarle que sabíamos que eso le enfadaba mucho, pero que no se preocupara que iba a entrar enseguida a la atracción.

 

En otra ocasión unas niñas le han empujado, gritado e incluso pegado varias veces porque quería entrar a una casita en la que estaban ellas; hemos llegado a decirles nosotros a las niñas que no le pegaran, que le hacían daño y que en la casita podían entrar todos los niños, que cabían todos y no pasaba nada; mientras sus padres se encontraban al lado, incapaces de decirles nada. Al final hemos optado por llevarnos a nuestro hijo de allí, nos decía que no era justo y tenía toda la razón pero ¿qué haces ante esa situación? Desde luego yo no estoy por la labor de permitir que le hagan eso a mi hijo (igual que por supuesto no permitiría que él lo hiciera a nadie), así que si los padres no hacen nada y lo están viendo, tengo dos opciones: o ponerme a discutir con esos padres (lo siento pero al final en ese momento es casi lo que me termina apeteciendo más por la mala leche que acumulo, no hacía las niñas, pues son niñas, sino hacia los adultos que no hacen nada por corregir esos comportamientos); o llevarme a mi hijo de allí a otro lugar, pues es la única forma de cambiar y cortar esa situación.

 

 

Este verano recuerdo, en Aquopolis de La Pineda, estar esperando junto a mucha otra gente durante media hora a que abrieran las puertas para ver el espectáculo de los delfines, no había nada que marcara la fila, pero todos respetábamos a los que estaban delante delante, hasta que llegó un grupo de padres con sus hijos de la mano y empezaron a correr y a meterse por la puerta para coger sitio sin respetar a todos los que estábamos esperando primero. Desde luego que es algo que a todos nos pareció fatal, pero a mí lo que más me preocupó es el ejemplo que esos padres dan a esos hijos, ¿qué valores se transmiten ahí?

Igual que a veces en partidos de fútbol de niños pequeños, son los padres los que terminan discutiendo fuera del campo por actuaciones a las que los niños no dan ningún tipo de importancia. Un niño que juega hace algún deporte debería estar centrado en disfrutar, no en mirar continuamente a la grada para buscar la aprobación de sus padres.

 

Me parece importantísimo el ejemplo que damos a nuestros hijos, somos el espejo en el que se miran constantemente y es de nosotros y de nuestra forma de actuar de la que van a aprender.

Está claro que no podemos estar siempre encima de ellos, que tienen que resolver sus propios conflictos…pero hasta cierto punto. Si tu hijo pega a otro niño lo normal es que le digas que eso no se hace ¿no? porque si fuera al revés seguro que esos padres no se quedaban sin hacer nada.

 

Existen muchos tipos de educación: permisiva, autoritaria, educación basada en la disciplina positiva…al fin y al cabo la que elige cada padre, que para eso son nuestros hijos y elegimos cual es el modo más adecuado para educarlos, pero creo que valores como el respeto y la empatía hacia los demás, deberían transmitirse siempre, elijamos el tipo de educación que elijamos.

No creo que haya nadie a quien no le guste que los demás le respeten, así que es muy sencillo: lo que quieras para tí y para tu familia, debes de quererlo también para los demás: pequeños, medianos y mayores.

 

 

De nosotros y de nuestra forma de actuar y educar depende el futuro de este mundo y sobre todo, el futuro de nuestros hijos.

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