Con 4 meses no se enteran de nada

Estamos muy acostumbrados a escuchar acerca de los bebés eso de que con poquitos meses no se enteran de nada y no es así. Hoy Inés cumple 4 meses (está creciendo demasiado rápido por cierto) y os puedo asegurar que se entera de muchas cosas.

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Con 4 meses suele terminarse la baja de maternidad, es la edad que tenía Álvaro cuando me reincorporé al trabajo tras su nacimiento, y es cierto que no son tan conscientes de lo que ocurre como cuando son mayores, pero sí que saben que su mamá no está, que están con alguien desconocido y se sienten extraños.

Si tienes que incorporarte al trabajo con un bebé de este tiempo ten paciencia porque puede ser que los primeros días sí esté rarico a pesar de que te hayan dicho más de una vez aquello de “no te preocupes que es pequeño y no va a enterarse de nada”. Si lo dejas con alguien de tu familia estupendo, es posible que a tí te aporte más tranquilidad que dejarlo con alguien desconocido, pero para él o ella por muy a menudo que vea a sus abuelos (a no ser que los vea todos los días) siguen siendo desconocidos, no son ni su mamá ni su papá.

Si lo dejas en una escuela o centro infantil es posible que al principio también esté extraño, es un lugar desconocido, donde hay más ruidos que en su casa, y muchas cosas nuevas (además de coloridas) que le llaman constantemente la atención. Por eso es posible que los primeros días le cueste más dormir allí, incluso que no quiera comer. A nosotras nos ha ocurrido ya en varias ocasiones el tener a bebés que los primeros días no han querido tomar el bibe en la escuela infantil. Las mamás se extrañan cuando se lo decimos y nos suelen decir “qué raro, si conmigo en casa se lo toma todo”; pero en realidad no es extraño para nada, ellos no nos conocen, y por mucho hambre que tengan, el momento del biberón hasta ahora ha sido cosa de las personas más cercanas, de aquellas a las que ya conoce, de esas que le aportan tranquilidad y tiene que pasar un pequeño tiempo (no suele ser más de tres o cuatro días) hasta que confían en nosotras, hasta que comenzamos a resultarles familiares y hasta que se acostumbran a ese nuevo lugar.

Por esto es tan importante el periodo de adaptación, tengan los niños la edad que tengan; a veces a los papás les parece algo molesto, y sí, es cierto que con los horarios de trabajo…resulta difícil, pero es importantísimo para los niños, para que se acostumbren poco a poco y para que al principio sólo seamos un pequeño complemento en su vida, y pasados unos días, poquito a poco puedan comenzar a estar más tiempo con nosotras y empecemos a ser casi como de la familia.

Inés con cuatro meses ya extraña muchísimo, llora si la coge alguien a quien no conoce, o si me ve salir de la habitación…algunos niños extrañan antes, otros más tarde, pero al fin y al cabo tenemos que entender que llevan toda su vida (incluso desde que empezó a crearse) con las mismas personas alrededor, y que cuando salen de ese círculo en el que se sienten tan a gusto su comportamiento puede variar por un tiempo…

Os hablo de los cuatro meses porque es la edad que Inés tiene a día de hoy, y porque es la edad en la que muchas mamás tienen que comenzar a dejar a sus hijos con otras personas gracias a la baja de maternidad tan triste que tenemos en este país (os hablaba de ello la semana pasada en este post). Pero en realidad los niños se enteran de todo mucho antes; desde que nacen comienzan a conocer a su mamá, su casa, y las cosas que les hacen sentir reconfortados. Y desde la tripa comienzan ya a realizar determinado tipo de movimientos, o a coger algunas costumbres que les acompañarán para el resto de su vida.

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Pensamos que en la tripa hasta que no está el embarazo muy avanzado no se trata de un bebé, y para nada es así, para demostrarlo os dejo esta foto de Inés en la que se ve como durante el embarazo se pasaba gran parte del día cogiéndose las manos, esta ecografía es de cuando tenía tan solo 15 semanas; ahí ya lo hacía y siguió haciéndolo en todas las ecografías posteriores… a día de hoy continua con el mismo gesto, y no es casualidad, es algo que comenzó a hacer desde el embarazo, porque ya era una personita, porque se estaba formando y era chiquitita pero ya era ella, ya era mi pequeña Inés.

 

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