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Con la llegada del primer hijo nuestras dudas giran en torno a nuestras propias capacidades: “¿estoy preparada?”, “¿seré buena madre?”, “¿sabré hacerlo bien?”; en cambio cuando decidimos aumentar la familia e ir en busca de un hermanito la mayoría de las dudas giran entorno a nuestro hijo: “¿tendrá celos?”, “¿podré seguir dedicándole tiempo?”, “¿llegaré a atender a los dos?”…

Hace tiempo que tenía ganas de escribir un post sobre este tema y creo que ahora, que llevo ya más de medio año como bimamá, es el momento de contaros todos los aprendizajes y experiencias que estoy viviendo en este tiempo.

 

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Uno de los temas que más nos preocupa a los padres es el de cuando será el mejor momento para ir a buscar el hermanito. En primer lugar tenemos que tener en cuenta que las cosas no siempre vienen cuando queremos, y en segundo que cada momento tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Al final nos adaptaremos a ello según sea nuestro caso, pues como veréis todos “sobreviven” a esta situación se lleven sus hijos poco o mucho tiempo.

En mi caso quería que mis hijos se llevaran unos 3 años, había pensado incluso los meses en los que me gustaría que naciera el segundo; pero las circunstancias hicieron que finalmente se llevaran casi 5 años y que Inés naciera a final de año (cosa que no estaba en mis planes pues siempre he preferido que fueran de los primeros meses del año).

No sé como hubiera sido si se llevaran poco, pero al final que se hayan llevado más tiempo ha tenido grandes ventajas, como un Álvaro más autónomo, que además me ayuda en muchas ocasiones y que está disfrutando mucho de su hermana. Además me está permitiendo disfrutar totalmente de la fase de bebé de Inés, pues ya no recordaba lo que era tener un bebé en casa.

Respecto a los celos no tienen edad, así que se lleven mucho o poco van a notar la llegada del hermanito, lo raro sería que no lo hicieran; la diferencia estará en el modo en el que les afecte y de expresarlo según la fase en la que se encuentren.

 

Si por otro lado todavía no tienes claro si quieres tener más de un hijo también es algo en lo que me gustaría aconsejarte…¡no lo dudes!, un hermano es el mejor regalo que podrás hacerle a tu hijo. Yo siempre deseé tener hermanos, y por circunstancias no pude, pero tenía claro que no querría tener sólo un hijo, y la verdad es que estoy feliz de haber podido hacer a Álvaro este gran regalo; estoy feliz de tener a Inés en mi vida que ha llegado para completar nuestra familia, y sobretodo estoy feliz de verlos juntos, pues es una de las cosas más emocionantes que podré vivir en esta vida. Ver como tus hijos se quieren es sencillamente increíble (que también discutirán, todo llegará, pero aún así estoy segura de que el amor siempre podrá con sus malos momentos).

 

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Ser padres no es fácil, así que sumando hijos al asunto la cosa se hace todavía más complicada, aquí te dejo algunas cosillas más “feas” de esto de la bimaternidad con las que si tienes más de un hijo seguramente vas a sentirte identificada:

– Me decían muchas veces que “dos no son el doble de trabajo, sino que son más”, y no puedo estar más de acuerdo. Tener dos hijos no implica el doble de trabajo o hacer lo mismo dos veces, sino que implica mucho más.

– Tendrás más discusiones de pareja, pues dispondréis de menos tiempo para estar juntos, y el ambiente en casa siempre será más tenso que teniendo sólo un hijo, por lo menos al principio.

– Tu nivel de estrés también aumentará pues tendrás más trabajo y cosas que hacer, pero menos tiempo para llevar todas las tareas a cabo.

– Tendrás menos tiempo libre, pues a no ser que se lleven muy poquito, no descansarán a la vez (por ejemplo Inés duerme siesta, pero Álvaro no), y es posible que cuando uno se duerma el otro se despierte o viceversa.

– Tendrás menos espacio para tí en casa, pues ya sabes, cuantos más peques más cosas tiradas por el suelo y más habitaciones “invadidas” por ellos y sus juguetes.

– El embarazo se te harás más pesado pues tendrás menos tiempo para descansar.

– Y si tus hijos se llevan bastante volverás a esas cosas que ya casi no recordabas y que no te gustaban demasidado (en mi caso los Cantajuegos, las frutas y los purés, ¡que me dan una pereza enorme!)

 

Pero…estas son unas cosas insignificantes comparadas con todas las buenas que recibirás a cambio:

– La más importante: el amor, más amor incondicional para dar a tus hijos. En el embarazo, incluso antes de él, te preguntarás si serás capaz de querer igual que quieres a tu primer hijo, pero en el momento en el que tienes al segundo descubres que sí, que ese amor no se divide, que se multiplica, y que se multiplicará tantas veces como haga falta según los hijos que tengas. Descubres que el amor de madre, el amor más fuerte que puede existir en esta vida, no tiene límites.

– Seguirás preocupándote por tus hijos, pero con el segundo vivirás todo de forma mucho más tranquila. No es cierto eso de que “se crían solos” pero si vivirás mucho más relajada respecto a su crecimiento y crianza.

– Escucharás mucho más a tu propio instinto y harás uso de tus experiencias anteriores. Además habrás aprendido a hacer las cosas según tu propio criterio, pues ya te habrás dado cuenta de que cada uno te dice una cosa, de que hay mil corrientes educativas distintas, y de que al final, lo bueno para tu familia es lo que tu creas mejor para ellos.

– Disfrutarás mucho más de las primeras veces, pues con el primer hijo siempre queremos correr, y hacer todo enseguida; en cambio con el segundo (y si no llevas idea de tener más hijos como es mi caso, mucho más) quieres parar el tiempo. Eres consciente de que el tiempo vuela y de que todos los momentos que pasen o que te pierdas, no van a volver nunca más.

– Priorizarás más, y aprovecharás tu poco tiempo libre al máximo.

– Vivirás momentos increíbles al ver a tus hijos crecer juntos, al verlos mirarse, abrazarse y quererse mutuamente.

– Soñarás mil veces con ese momento en el que tus hijos se conozcan por primera vez, y cuando se haga realidad sentirás que el mundo deja de girar por unos segundos.

– Te darás cuenta de que puedes estar con los dos y atenderlos mutuamente, pues en el embarazo nos parece que eso va a ser imposible. A veces es necesaria la atención exclusiva, pero la mayor parte del tiempo podrás hacer todo con los dos y no desplazar a ninguno.

– No tendrás la angustia de las primeras veces, pues los hermanos llevan siempre el ritmo de los mayores y te sentirás más tranquila a cada paso que des con ellos. Con Álvaro por ejemplo no nos fuimos de vacaciones el primer verano, y sólo nos escapamos dos días a la playa cuando ya tenía 6 meses…Inés con 4 meses ya había estado en la nieve y en la playa durante varios días.

– Ahorrarás más que con el primero, comprarás cosas más baratas y te darás cuenta que no hace falta que lleve todo de la mejor marca, que las cosas más importantes se las vais a dar en casa y no van a ser materiales.

Además las cosas más caras como el carro o la cuna, ya no tendrás que comprarlas pues los tendrás del mayor; y si necesitas algo te recomiendo echar un ojo a páginas de segunda mano donde se venden cosas en muy buen estado a un precio muy económico.

 

En definitiva: tendrás menos tiempo, más trabajo y más estrés; pero a cambio vivirás momentos increíbles, verás todo lo que eres capaz de amar, y gastarás menos de lo que piensas pues con los segundos el desembolso no es tan grande.

Tu vida girará alrededor de tus hijos, pero eso es algo que ocurrirá tengas uno o siete, al menos durante unos años; te recomiendo disfrutar de este momento, de la suerte de poder estar con ellos pues cuando crezcan todos estos agobios y preocupaciones que podamos tener ahora nos parecerán tonterías. Llegará un momento en el que no seamos tan necesarios para ellos y en el que tendremos tiempo para nosotros que ya no sabremos como utilizar.

Mientras, intenta dedicar algún ratito para ti y para tu pareja, cuídate y coge fuerzas, y todo irá sobre ruedas (además estoy preparando un proyecto que os presentaré muy pronto y que os va a ayudar un montón en este aspecto).

 


 

Y por último te dejo aquí algunos consejos para tu futura bimaternidad:

– Unifica tareas, por ejemplo el baño. Al nacer Inés los bañábamos por separado, lo cual nos hacía necesitar mucho tiempo para esto; pero a partir del segundo mes decidimos comprar una hamaca de baño y bañarlos juntos en la bañera. A los dos les encantaba y de ese modo necesitábamos la mitad del tiempo.

– Comienza a portear si no lo has hecho todavía pues te ayudará en muchos momentos en los que el bebé te necesite.

– Adquiere un patín para el carro que te será de gran utilidad cuando el hermano mayor se canse de andar o cuando tú tengas prisa.

– Si das el pecho utiliza esos ratitos para prestar atención de vez en cuando al mayor. En mi caso por ejemplo, dedicaba ese momento en exclusiva para Inés y para mí cuando Álvaro estaba en el cole, pero por las tardes a la vez que le daba el pecho a la peduguilla jugaba con Álvaro al parchis, así tenía también su tiempo de atención y no se sentía “desplazado” por la llegada de su hermana.

– Y si te preocupa el tema de los celos no te preocupes, pronto prepararé un post al respecto en el que te daré algunas claves y te invitaré además a conocer el Grupo de Apoyo que he creado junto a Patricia Valiente y que te ayudará un montón con este tema.

 

Y hasta aquí mis opiniones y experiencias en esto de la bimaternidad…es algo complicado, pero sin duda, por lo menos para mí, es lo mejor que he podido hacer en esta vida.

Por los momentos malos, por los momentos buenos, por todos ellos tener más de un hijo merece la pena; y como una imagen vale más que mil palabras me despido con una que refleja uno de esos momentos en los que muero totalmente de amor.

 

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