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La semana pasada se “celebraba” el Día del Refugiado, y viendo un pequeño video que lanzó Unicef sentí que también tenía que gritar al mundo lo que pensaba sobre este tema…

 

 

Qué sencillo es hablar teniendo a mis hijos sanos y salvos en casa, dos niños a los que no les falta comida, calor en invierno, aire acondicionado en verano, dos niños que pueden ir a la piscina, disfrutar de un parque de atracciones, incluso viajar con sus padres siempre que quieren.

En casa no tenemos una economía para echar cohetes (imagino que como tu si tienes hijos y una edad más o menos parecida a la mía), pero aún así a mis hijos no les falta de nada. A veces nos quejamos por no poder comprarnos un capricho que nos apetece mucho, o por no poder hacer ese viaje que tanta ilusión nos hace, pero no nos damos cuenta de que aún así vivimos en una burbuja; de que hay niños en el mundo que ni siquiera tienen una cama donde dormir, que no tienen un lugar al que llamar hogar, niños que podrían estar recibiendo ayuda y que están siendo rechazados.

Niños que viven en países en guerra, que ven morir a sus familiares…aquí nuestros hijos sólo ven armas de juguete, allí son su pan de cada día.

Los niños son niños, en todos los países, y en todos los lugares del mundo; todos los niños del mundo necesitan lo mismo, y es muy injusto que nosotros, los que vivimos en esta burbuja les estemos negando lo que luchamos porque nuestros hijos puedan tener.

Ayudamos a causas como la lucha contra el cáncer porque lo vemos como una amenaza real, como algo cercano que nos puede tocar cualquier día, pero al tratarse de refugiados o de niños que viven en países en guerra ya no lo hacemos tanto, total, están lejos, eso no nos va a tocar y la mayoría son terroristas…

Sí, algunos terroristas eran refugiados, pero otros habían crecido en grandes ciudades como tú y como yo. En casos de violencia de género en la que por ejemplo un padre mata a una madre los niños reciben toda la ayuda posible, “pobres, bastante han pasado”, nunca se nos ocurriría aislarlos, sino ayudarlos de todas las formas posibles; en cambio en casos en los que de 100.000 refugiados uno ha resultado ser un terrorista metemos a todos en el mismo saco.

Creo que debemos recordar cada día lo afortunados que somos por poder disfrutar de nuestros hijos, por poder cuidar de ellos sea en mejores o peores condiciones; y creo que además debemos educarlos con conocimiento de lo que hay en el mundo y de que otras personas no tienen tanta suerte como tenemos nosotros, bien sea por las dichosas enfermedades, por las dichosas religiones o por las dichosas diferencias políticas.

Creo que sea de la forma que sea tenemos que aprender a ayudar, y colaborar como nos sea posible con todas las causas: con el cáncer, con las enfermedades raras, con los refugiados, con los países subdesarrollados…un pequeño granito de arena nuestro puede ser una gran ayuda para todos ellos.

 

Los niños son niños, aquí y en todas las partes del mundo, y ojalá algún día podamos vivir todos en igualdad.

 


 

Hay muchas organizaciones que luchan por ayudar a los niños como Unicef o Médicos sin fronteras, hay opciones de apadrinamiento de niños con las que puedes ayudar enormemente a personas de otros países, hay proyectos además como Juegaterapia o Uno entre cien mil que ayudan en nuestro país a los niños que sufren enfermedades…si quieres ayudar puedes hacerlo fácilmente, los niños sean de donde sean se lo merecen, y como te decía con un pequeño gesto tuyo (aunque sea con 5 euros al mes) ellos podrán vivir un poquito mejor. Porque si se tratara de tus hijos también querrías que alguien lo hiciera por ellos.

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