¿Tienes miedo a tus hijos?

Miedo, esa palabra que junto a la de “felicidad” nos invade desde el primer momento en el que nos enteramos de que vamos a ser padres.
El test de embarazo positivo es motivo de gran alegría, pero a su vez comienzan nuestras primeras preocupaciones: ¿estará todo bien?…a esa le siguen los miedos a las ecografías, las visitas al médico o los resultados de los análisis del embarazo. Posteriormente miedo al parto, a dormir las primeras noches por si el bebé deja de respirar, a que coja una bronquitis porque ha tosido una vez hace tres horas…

 

miedo hijos
A los padres todo lo relacionado con nuestros hijos nos da un miedo enorme, cuando son pequeños respecto a su cuidado, salud y bienestar, y cuando son mayores a todo ello se junta el miedo a su educación.
“No estás sola, todos tenemos miedo”
No sabemos si sus comportamientos son “normales”, si nosotros estamos actuando bien, tenemos miedo de ser buenos o malos padres, y lo peor, no tenemos modo alguno de saber si estamos haciendo bien las cosas pues no se trata de algo inmediato…nosotros actuamos en sus primeros años de vida del modo que mejor creemos, pero no será hasta dentro de 10 o 15 años cuando podamos comenzar a ver los primeros frutos de esa educación, y si no hemos actuado bien ya será tarde para poder remediarlo.
“Nos esforzamos continuamente en ser buenos padres, sin saber si lo que hacemos dará sus frutos el día de mañana”

 

A veces, después de días “enfrentándonos” a una nueva situación, conseguimos hacernos con ella y de repente al día siguiente comenzamos con otra nueva.

La paternidad es una montaña rusa, llena de emociones (podemos pasar de estar muriendo de amor a coger un enfado que ni el mismísimo Hulk, y después de eso además conseguimos sentirnos mal durante una semana entera) y llena de aventuras a las que enfrentarnos en nuestro día a día, y en ellas siempre hay un denominador común: el miedo.
“Tenemos miedo cuando no tenemos el control”

 

El miedo aparece siempre que algo escapa de nuestro control, y eso ocurre con nuestros hijos constantemente.
Nadie nos enseña a ser padres, nadie conoce el modo correcto de hacerlo, no podemos seguir una pauta igual para todos pues son pequeños pero son personas; ni siquiera nos sirven las mismas actuaciones con los hermanos, pues cada uno necesitará una educación y unas pautas personalizadas acordes a sus necesidades.

Como te digo, los mayores miedos suceden cuando tenemos una gran necesidad de control que no podemos controlar, y ¿qué es lo que podemos hacer en ese caso? Aprender, informarnos…y cuanto más lo hagamos más seguros podremos estar de cómo actuar, de porqué hacerlo de una forma u otra y por tanto viviremos mucho más tranquilos.

 

“Cuanto más crecen nuestros conocimientos, más disminuyen nuestros miedos”

 

Ante la fobia del miedo a volar, por ejemplo, algunas compañías ofrecen pequeños cursos en los que enseñan el funcionamiento de un avión desde dentro; en la maternidad ocurre lo mismo, los niños no vienen con “manual de instrucciones”, pero por suerte, vivimos en un mundo en el que cada vez hay más estudios sobre ellos, y sobretodo, un mundo en el que cada vez se les tiene más en cuenta, por tanto es posible aprender sobre sus necesidades, sobre sus fases de desarrollo, sobre su cerebro, sobre el posible impacto que tendrán nuestras actuaciones de hoy en su futuro…y por tanto me parece importantísimo no dejar pasar ninguna de esas informaciones por alto.

Cuanto más aprendamos sobre nuestros hijos menos miedo tendremos a equivocarnos, menos miedo tendremos a que ciertas situaciones se produzcan. En mi caso me gusta estar en constante formación, por mis hijos y por mi profesión, leo y aprendo aquí y allá, de todas las corrientes y estudios posibles, y luego me quedo con lo que más encaja con mi familia, con mi forma de pensar y con el modo de educar que he elegido para mis hijos.

 

“Los errores son grandes oportunidades de aprender. Todos nos equivocamos, la diferencia está en los aprendizajes que consigamos sacar de nuestros errores.”

 

En este blog intento plasmar algunos de estos conocimientos, como los aplico en mi día a día, y como al igual que tú, y a pesar de estudiar y aprender también me equivoco, constantemente (mucho más de lo que me gustaría). Pero lo hago sin miedo, por dos motivos: el primero porque tengo la certeza de que hago lo mejor para mis hijos, y de que me equivoco porque soy una persona, y porque los padres perfectos no existen, y el segundo porque un día aprendí que los errores son grandes oportunidades para aprender, y por tanto de cada uno de ellos aprendo.

 

“Eres la mejor madre que tu hijo podría tener, no lo dudes en ningún momento”
Y mientras tanto piensa en algo…no tengas miedo, tus hijos tienen la mejor madre (o padre) que podrían tener sólo porque te esfuerzas cada segundo de tu vida en ser lo mejor para ellos.

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