Inés ha vuelto a caer. Llevamos un año en el que no pasan dos semanas sin que alguno de los miembros de la casa cojamos algo: bronquitis, gastroenteritis, gripe…y ahora nos toca faringitis.

Otra semana de volvernos locos y hacer malabares para que Inés se quede en casa mientras los demás vamos a trabajar. Porque conciliar es muy difícil, y hacerlo con los peques malitos, mucho más.

Hay personas que lo tienen fácil y disponen de alguien con quien poder dejar a los niños en caso de que estén malitos, pero otras, entre los que me incluyo, no lo tenemos tan sencillo. En mi caso por dos motivos: la mitad de los abuelos viven fuera, ya que mis suegros viven en el mismo pueblo que yo, pero mis padres viven en Zaragoza; y además, hemos tenido los hijos jóvenes, y por tanto los abuelos son jóvenes y están en edad de trabajar todavía.

Siempre he tenido claro que si mis hijos estaban enfermos se quedarían en casa hasta encontrarse mejor; y en caso de que tengan fiebre, todos los padres lo tenemos claro, pero hay otros casos en los que sigue siendo recomendable que los niños permanezcan en casa, que pueden ocasionar dudas y por ello me ha parecido importante escribir un post para recordarlos.

 

 

Lo mejor es uilizar siempre el sentido común, y empatizar con los niños, pues aunque ellos con 38 de fiebre estén bailando y nosotros estemos sin poder salir de la cama, se encuentran igual de mal que nosotros cuando tenemos fiebre, y ¿verdad que a nosotros no os apetece ir a trabajar con fiebre? Pues a ellos tampoco. Por ello, en la escuela infantil en la que trabajo recomendamos que hayan pasado un mínimo de 24 horas sin fiebre para que el niño vuelva al centro, por tres motivos muy importantes:

  • El primero por su bienestar, porque si el niño tiene fiebre (por mucho que el dalsy o el apiretal se la bajen rápido), necesita tranquilidad y calma (además de muchos mimitos) hasta que pueda recuperarse del todo.
  • El segundo motivo es que si los niños acuden a la escuela infantil o el colegio sin haber curado del todo la enfermedad que hayan tenido, lo más probable es que vuelvan a recaer, y lo hagan con más fuerza; pues sus defensas todavía no están fuertes, y es posible que en el centro haya algún otro niño que en ese momento esté incubando algo.
  • Y el tercer motivo es por respeto a sus compañeros, porque la mayoría de los virus son contagiosos.

 

Hasta aquí tenemos claro que con fiebre no pueden asistir al centro, pero ¿cuáles son los otros motivos por los que un niño debería quedarse en casa, tenga o no tenga la temperatura elevada?

Gastroenteritis: este virus es muy contagioso, y por tanto si el niño tiene diarreas o vómitos lo más probable es que lo contagie a las personas que tenga alrededor. Además del considerable malestar que este tipo de virus ocasiona.

Virus del tipo boca, mano, pie; varicela, escarlatina…: estos virus se contagian mayormente en el periodo de incubación, pero también se pueden contagiar una vez han aparecido, así que es recomendable que los niños permanezcan en casa hasta que haya pasado el periodo de contagio más fuerte, el cual suele finalizar cuando todas las lesiones se encuentran ya en forma de costra (vuestro pediatra os aconsejará del tiempo necesario en cada caso).

Llagas u hongos en la boca: a veces a los niños les aparecen llagas o infecciones en la boca por diversos motivos (por ejemplo pueden salirles hongos después de haber estado tomando antibióticos por la bajada de las defensas). Debemos consultar antes al pediatra si el tipo de infección que nuestro hijo tiene es contagiosa o no, y en caso de que lo sea, aunque sólo se contagie por contacto directo, es recomendable que permanezca en casa uno o dos días, pues en los centros infantiles los niños comparten objetos y juguetes que muchas veces chupan o se meten a la boca.

Piojos: en caso de que los niños tengan piojos, también es aconsejable que permanezcan en casa hasta haber realizado el tratamiento oportuno, pues son altamente contagiosos. Si al niño le detectamos liendres, pero no piojos, debemos aplicarle el tratamiento necesario para que estas desaparezcan, pero ya no serán contagiosas, por lo tanto podrá seguir asistiendo al centro con normalidad.

Bronquitis o neumonía: hay veces en las que los niños presentan cuadros de bronquitis o neumonía, pero no van acompañados de fiebre y los padres deciden llevarlos al centro infantil. Como adulta con alergia respiratoria (asma), me solidarizo mucho con estos casos, porque es tremendamente angustiosa esa dificultad para respirar; por tanto, sobre todo durante los primeros días, es recomendable que los niños permanezcan en casa hasta encontrarse mejor, por los menos los dos o tres primeros días, dependiendo, por supuesto del estado general del niño.

Amigdalitis: dependerá si esta es vírica o bacteriana, pues dependiendo si es de un tipo u otro será contagiosa o no. En caso de amigdalitis bacteriana, tratada con antibiótico, es aconsejable esperar a que el niño lleve un par de días tomándolo para que vuelva al centro infantil. Personalmente, aconsejaría esperar un poco más si os resulta posible, pues los antibióticos bajan mucho las defensas, y si vuelven al centro sin estar todavía fuertes, lo más seguro será que recaigan de nuevo, o cojan otro virus.

Inés por ejemplo es lo que tiene esta vez, comenzó ayer lunes a tomar antibiótico, y me las voy a arreglar toda la semana para que no venga a la escuela infantil hasta el lunes.

Conjuntivitis: la conjuntivitis debe ser tratada con medicación específica, y es recomendable esperar a que el niño lleve 24 horas de tratamiento para que vuelva al centro, pues es altamente contagiosa.

 

 

Hay muchas más enfermedades y virus, pero estos son los más comunes que podemos encontrar en la primera infancia.

 

A veces los padres tienen miedo de llevar a los niños a los centros infantiles porque allí “cogen de todo”; y no, no es que los centros infantiles estén llenos de virus y por ejemplo el colegio no; es que los niños tienen que pasar por un periodo de inmunización cuando comienzan a estar en contacto con otros niños, que pasarán en la guardería si acuden a ella, o en el colegio cuando lo empiecen con 3 años. Es cuestión de suerte que el niño sea de los que cogen todo, o que coja “sólo” algunos virus sueltos a lo largo del curso.

Los adultos que trabajamos con niños también pasamos por ese periodo, por eso nuestro primer año de trabajo con peques solemos estar más tiempo enfermos que sanos 🙂

 

Recordar también la importancia que tiene, tanto por nuestros hijos, como por sus compañeros, que tengan el calendario de vacunaciones al día. 

Y por último, mencionar la imposibilidad que tenemos en los centros infantiles de administrar ningún tipo de medicación a los niños. Cuando yo comencé a trabajar todavía podíamos administrarles algo, y teníamos Dalsy y Apiretal en los botiquines, pero ahora está totalmente prohibido por ley, y sólo nos podemos “saltar” esta ley en caso de que el niño corra algún peligro mayor, y siempre con el certificado médico pertinente (por ejemplo en casos de convulsiones febriles, enfermedades crónicas de los niños…).

 

 

Espero que este artículo os haya resultado útil, y sobre todo espero que esos virus que este año están viniendo con tanta fuerza, nos dejen ya tranquilos de una vez por todas 🙂

 

 

 

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para más información. ACEPTAR

Aviso de cookies

¡INAUGURAMOS TIENDA ONLINE! En ella encontrarás talleres, cursos y servicios que te ayudarán a disfrutar mucho más de la crianza de tus hijos. Descartar

Share This