Son las 4 de la mañana, 4:11 para ser exactos, y llevo despierta desde las 2:30. Una noche más, una de las muchas que me quedan hasta que por fin, consigamos dormir bien.

Si hay algo que llevo mal de la maternidad es el sueño. Por el día intento tener paciencia, me esfuerzo por hacer las cosas del mejor modo posible, por aprender y disfrutar de momento, pero la noche…la noche es diferente. A las 8 de la mañana como muy tarde, mi mundo se pone en marcha, y hasta las 23 como pronto da igual lo cansada que me encuentre, porque ya no puedo descansar. Y es lo mismo tanto si he dormido 2 horas como si he dormido 8; mañana será un nuevo día y a nadie le importará que yo vaya tan cansada que me cueste hasta mantenerme en pie.

Esto ya lo sufrimos con Álvaro, y no fue hasta los 3 años, que no comenzó a dormir de tirón. Sé que llegará el día en el que Inés también lo haga, pero mientras toca esperar, y la verdad, por el día los niños crecen volando, pero por la noche lo hacen demasiado despacio y en noches como esta, cuesta mucho ver esa luz al final del túnel.

 

 

Respecto al sueño de los niños podemos hacer dos cosas: probar con métodos muy poco respetuosos con los niños, o adaptar su ritmo y necesidades a los nuestros y buscar soluciones para que todos podamos descansar del mejor modo posible.

Estos días he estado haciendo el curso “El sueño en la infancia” de Alberto Soler y he alucinado con el capítulo 12 en el que habla del famoso Método Estivill.
Mi relación con este método ha sido curiosa; cuando estaba estudiando me hicieron leerlo (de echo lo tengo en casa porque no lo encontraba en la biblioteca), y la profe nos pidió que escribiéramos una redacción sobre si estábamos a favor o en contra. Yo escribí totalmente a favor…

Qué equivocada estaba, porque con el paso de los años sería totalmente incapaz de aplicarlo, porque es muy sencillo ser padres y opinar sin tener hijos. Por eso no voy a juzgar a los padres que sí lo han aplicado, porque al final, a la desesperada, todos buscamos las opciones que hagan falta para conseguir descansar y que nuestros hijos lo hagan también; lo malo es que nadie nos explica a qué precio lo hacemos, y ya son muchos los psicólogos que nos cuentan que pasan años, posteriormente, trabajando con niños y adultos, para arreglar los destrozos que métodos como este, llegan a ocasionar en muchos casos.

En el curso habla también de la evolución del sueño en los niños, y de algunos trastornos relacionados con el mismo que los niños, en ocasiones, pueden presentar. Me parece muy recomendable, sobre todo para padres primerizos durante el primer año de vida de sus hijos, para conocer un poco más todo lo relacionado con el sueño de sus hijos (por cierto, esta semana lo tienen con un 25% de descuento utilizando la palabra CUPIDO con motivo de San Valentín, podéis acceder directamente desde aquí). Recuerdo que cuando Álvaro tenía tan solo 2 meses, ya andaba como loca buscando información sobre cómo podría dormir solo, y me hubiera venido muy bien disponer de un curso como este.

 

 

 

Cuando los bebés nacen pensamos que de como duerman sus primeros días, dependerá nuestro descanso en los posteriores años, y lo que no sabemos es que pasará mucho tiempo y muchas fases distintas, hasta conseguir dormir en condiciones, porque sí, los niños que duermen de tirón existen, igual que las personas a las que les toca la lotería, pero ¿a que la mayoría de las personas seguimos siendo pobres?

Álvaro durmió mal desde el principio, en cambio Inés dormía mucho mejor de bebé que ahora. Los dientes, los mocos, los nuevos hábitos, los nuevos descubrimiento, la incorporación a la escuela infantil…cualquier cosa puede alterarles el sueño, de una forma diferente, y cuando nos parezca que ya lo hemos conseguido, vendrá una fase nueva que nos hará pasar sueño de nuevo.

 

 

Hace tiempo que en casa nos resignamos, porque con esto del sueño, como decía Forest Gump, nunca sabes lo que te va a tocar; así que nos vamos adaptando poco a poco a los cambios y las necesidades de cada uno, y dormimos cuando podemos, no queda otra, son fases que debemos pasar, y nuestros hijos han decidido que ya que tenemos que pasarlas, lo haremos a lo grande. Y en vuestra casa, ¿sois de los afortunados, o de los que hacen malabares para conseguir descansar cada día?

 

 


 

  • Finalmente se durmió a las 5:30, para estar despierta a las 7:30 de nuevo con una energía increíble. Pensaba que se dormiría por las esquinas, pero ha dormido una siesta de hora y media y aquí sigue con las pilas a tope…Vamos a probar a cambiar un par de rutinas poco a poco a ver si conseguimos que la cosa mejore aunque sea un poquito…Seguiremos informando 😉

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