Siempre digo que ser padres es el trabajo más difícil y más bonito del mundo; tener hijos es maravilloso, pero también es complicado, y quien diga lo contrario miente: nos cambia la vida en todos los aspectos posibles, todas nuestras prioridades están ahora enfocadas a nuestros hijos, y aunque todo esto compensa y mucho, no está mal poder quejarnos de vez en cuando.

La semana pasada realicé una encuesta en facebook, ya que a partir de ahora seréis vosotros los que elejáis el tema del post semanal, y este fue el seleccionado: un post para quejarnos un poquito y compartir entre todos las cosas que menos nos gustan de ser mamás y papás. Me encantará que en comentarios me dejéis aquellas cosas que menos os gustan a vosotros. Aquí os dejo las mías:

 

 

Madrugar y despertarme por la noche

 

Esto es lo primero que se pierde cuando se tienen hijos, el sueño; bajo mi punto de vista el bien más preciado de cualquier persona cuerda. Si duermes bien, tienes energía para enfrentarte a cualquier dificultad que se presente en tu día a día, pero si no puedes descansar por la noche cualquier cosa, por insignificante que pueda ser, se te hace un mundo.

Y por otro lado está lo de madrugar, porque cuenta la leyenda que hay niños que se levantan a las 10 de la mañana, algunos incluso más tarde, pero los míos siempre han sido de madrugar, y no hay día que consigamos quedarnos en la cama más tarde de las 8 de la mañana. Además mis hijos tienen el “síndrome del fin de semana”, sobre todo el mayor; ese que hace que entre semana no haya manera de despertarlo a las 8:15 de la mañana para ir al colegio, y que el fin de semana a las 8 lo tengas despierto diciendo que ya no quiere dormir más.

 

 

 

 

Hacer maletas como si nos cambiáramos de casa cada vez que viajamos

 

Me encanta viajar, me da la vida hacerlo cada poco tiempo, por eso siempre estamos preparando nuevas escapadas chulas que poder hacer en familia; pero para mí el día anterior es horrible. Mi maleta la hago enseguida, pero cuando toca hacer las de los niños, toca pensar como si te fueras de casa un año.

Con Álvaro ya no es necesaria tanta cosa, pero con Inés, en plenos 16 meses, toca llevarse de todo (si vamos de hotel nos llevamos hasta microondas, con eso os digo todo). Con el tiempo he aprendido que, a no ser que nos vayamos a una isla desierta en algún momento, en los lugares a los que viajamos, también hay tiendas, y que si nos olvidamos algo lo vamos a poder comprar, pero aún así, da igual que viajemos para un día o una semana, pues terminamos cargando el maletero como si no volviéramos en un mes.

 

 

 

 

Que mis peques se pongan malitos

 

Sé que en esto vais a coincidir todos, y sin duda es lo peor de la maternidad: ver a tus hijos pasarlo mal. Que los peques se pongan malitos, que tengan fiebre, que se encuentren mal… Todos pagaríamos lo que fuera por no verlos así, porque podríamos pasar por todo el dolor del mundo, pero cualquier cosita, por pequeña que sea, que les pase a nuestros hijos, se nos hace insoportable.

Todavía recuerdo el día en el que a Álvaro le pusieron su primera vacuna, con dos meses, él se pegó la tarde llorando, y yo con él; o la primera vez que tuvo fiebre, 38 ºC que ahora sé que no era mucho, pero también lloré y me fuí corriendo al hospital por si le pasaba algo malo.

Poco a poco vamos aprendiendo cuando debemos preocuparnos y cuando llegan los segundos ya estamos mucho más preparados para estos sustos, pero aún así, sin duda, es una de las cosas que más angustia a los papás.

A mí se me va hasta el hambre cuando están malitos, y puedo dar gracias porque sólo hemos estado ingresados un par de días con Álvaro cuando tenía 3 añitos; no puedo ni pensar en esos padres que pasan meses y meses en el hospital sufriendo con sus niños.

 

 

 

 

El parque con niños menores de 3 años

 

Esta es otra de las cosas que no me gusta: el parque con niños menores de 3 años. A partir de esa edad los niños ya juegan solos, y puedes estar sentada en un banco, hablando con otros papás y observándolos a una distancia prudencial, pero hasta entonces lo podrían convalidar con cinco horas de gimnasio, por lo menos en la edad en la que está ahora Inés.

Tal cual llegas aparcas el carro al lado de esos padres afortunados que ya se pueden sentar, y te pones a hacer deporte: columpio, tobogán, carrera por aquí, carrera por allá…Y si tienes más de un hijo ya ni te cuento, pues toca estar en mil cosas a la vez y con mil ojos para cada uno; pero bueno ellos se lo pasan tan bien que compensa, y además es una de las experiencias más beneficiosas para los peques, en la que pueden relacionarse con otros niños, jugar al aire libre, explorar y experimentar de mil formas posibles. Y a nosotros, digo yo que para poder quemar alguna caloría, también nos servirá 😉

 

 

 

El embarazo

 

Y esta es la última de mis cinco (y no es por nada pero mientras escribía se me han ocurrido algunas más 😉 ). Es posible que haya gente que se sorprenda cuando lea esto, pero el embarazo es algo que yo me ahorraría, o por lo menos que acortaría en el tiempo, con un par de meses, como mucho tres sería suficiente.

El embarazo de Álvaro fue muy traumático, ya os he hablado de él alguna vez, pues nos vinieron dando sustos desde la semana 8 hasta el mismo parto, por lo tanto fue imposible para mí disfrutarlo. Se me hacía eterno y no veía la hora de tenerlo por fin con nosotros y comprobar que estaba sano.

El de Inés fue bastante bien, no tuvimos sustos y, excepto el Clexane que tenía que pincharme los primeros meses, todo fue perfecto; pero aún así, se me hizo demasiado largo, y siempre había un miedo interior a que, como había pasado con su hermano, algo se torciera en algún momento.

Me gusta el momento en el que ves que se retrasa la regla, te hacer el test, y descubres por fin el tan ansiado positivo; me gusta cuando escuchas su corazón por primera vez, cuando descubres el sexo del bebé, cuando comienzas a sentir sus pataditas en tu interior; incluso me gustan los últimos días en los que estás insoportable pero sabes que ya falta poco para que llegue el momento. Me gusta ese momento en el que vas al hospital y te confirman que estás de parto, y por supuesto el parto, momento en el que por fin puedes abrazar a esa personita que durante 9 meses estaba dentro de tí. Pero en general, esos 9 meses se me hacen demasiado largos, y no comienzo a disfrutar al 100% de mis hijos hasta que están fuera, y puedo verlos, olerlos y abrazarlos en cualquier momento.

 

 

 

Y hasta aquí mi selección de cinco cosas que no me gustan de la maternidad, y ahora ¿me contáis las vuestras?

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